SOLEDAD Y DOLOR

Cuando el dolor se hunde en el alma y la soledad te sacude el corazón, la tristeza no encuentra razones y las lágrimas impiden ver más allá de las entrañas. ¿Por qué a veces te hacen sufrir los que más quieres, aquellos por los que luchas, por los que puedes llegar a matar o morir? ¿Por qué ese odio repentino, esas palabras que se clavan como navajas en la carne? El silencio no es consuelo, y a veces daña más lo que se calla que lo que se dice, la lejanía desangra, la ausencia mata. De nada vale buscar una mano amiga, un apoyo, una sonrisa. No son las que tú quieres, las que hechas de menos, las que has perdido.
 
Niño de ojos curiosos.
niño inquieto.
niño mío.
 
Dedos nerviosos
mirando el mundo.
miradas tocándolo todo.
silencios que hablan.
palabras que callan.
sonrisas que besan.
besos risueños.
 
Niño de ojos curiosos.
niño inquieto.
niño mío.
 
Tu duda es mi amargura.  
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3 comentarios sobre “SOLEDAD Y DOLOR

  1. Encuentro en tus letras una fuerte coincidencia,acaso has entrado en mi mente?
    Después de días de lágrimas,y de sufrimiento provocado por los que más quiero (por suerte no todos!).
    Me he dado cuenta que el alma se va purificando,como si cada lágrima me purgase la bronca,
    Cuando más siento que necesito estar rodeada,más sola estoy.Las personas no cambian…todo sigue igual…
    Entonces me doy cuenta que no queda otra que seguir luchando,es duro apartar a seres queridos y nada deseado.Pero ojo con el dolor…para todo hay un límite!,no sea cosa que tú le empieces a provocar dolor a otros que te quieren…y que te quieren ver bien
    Arriba ese ánimo,sabes que del otro lado puedes contar conmigo,a pesar de las fronteras,a pesar de las distancias.Saludos Juan, y ahora ya sabes porque no he estado en el ciberespacio.
    Manuela

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  2.  
    Sólo pueden herirnos de verdad aquellos a quienes amamos.
    El amor que les profesamos les confiere ese poder, nos hace vulnerables a sus palabras y a sus actos, y en ocasiones ese cariño se revuelve contra nosotros como un animal herido, con todo el poder de un arma que conoce nuestros nuestros puntos más débiles y dolorosos.
    A veces, a veces…¡el amor duele mucho!
    No sé qué es lo te ha ocurrido ni creo que pueda consolarte.
    Sólo puedo escucharte y enviarte mi abrazo más solidario.
    Y esperar que ese dolor termine pronto…
     
    ¡Besos, Juan!
     
     

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